Manual para ganar unas terceras Elecciones con desdén, por correo y en Navidad

O Rajoy, o elecciones el día de Navidad"Rajoy será presidente en septiembre o habrá elecciones el día de Navidad", amenazan hoy las noticias.

Elijan ustedes, hagan el favor, entre susto o muerte.

Así es la mofa nacional que no cesa. Y al populacho no se nos ocurre más que reirles su maldita gracia, y yo no se la veo por ningún lado.

De nuevo, las redes hierven en un derroche de ingenio. El hashtag ‪#‎Navidad‬ acumulaba anoche 50.000 tuits y subiendo.

Hay que ver qué arte el nuestro, ¿eh?, siempre haciendo guasa de nuestras peores desgracias. Ya lo dice el refrán: penas con pan, son menos.

Pues eso...

La Prensa, titulando con amenzas.

Nuestros políticos, 100% incompetentes, en su línea. Pero –ojo– demostrando que son unos profesionales inigualables de la tomadura de pelo. Y es que, no en vano, eso lo practican a diario. Y gracias a ello, bien que disimulan lo suyo. No hay incompetencia que no pueda ocultarse con una buena argucia. O, cuando menos, logras desviar la atención hacia algo más llamativo que tu labor, que pasa a un segundo plano. O incluso, con algo de suerte, se olvida.

Entre prensa y políticos, políticos y prensa, el objetivo es mantiener a algunos distraídos –cuantos más mejor– en la inútil tarea de identificar al supuesto culpable de cada nuevo desatino. Como si eso contribuyera en algo a mejorar nuestra situación política o aportara alguna solución a este fiasco de país. En eso, y sólo en eso, consiste el juego de político profesional contemporáneo: en generar conflictos y endosárselos al de enfrente. Así es como justifican el sueldo.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados".
–Marx (Groucho).

Lo más recurrido en estos casos es, como digo, tomar una decisión lo más impopular posible para cargarle el mochuelo a tu rival.

—¡Que sepas que la culpa (aunque el desmán lo haya provocado yo a conciencia) será tuya y solo tuya!

—¡No, no... es tuya, a la vista está!

Y así se tiran un día sí y otro también, mientras hordas de palmeros de cada bando se unen por las redes al constructivo debate del "¡muy bien dicho!", "y tu más", "pues anda que tú..." y el "mira quién fue a hablar".

A este circo lo llamamos "democracia" y participación activa en política. Y a todos nos complace creer que, gracias a que cada cual podemos apoyar a quien nos plazca, podemos sentirnos orgullosos de nuestro indiscutible poder transformador de la realidad como ciudadanos implicados.

Pero, por encima de todo lo que nos guste creer, ahí seguimos los sufridos españolitos aguantando carros y carretas. Lo que nos echen, oiga.

Lejos de reaccionar y rebelarnos contra tamaña burla, preferimos seguir asistiendo como espectadores impasibles –y algunos hasta complacidos– a un espectáculo que no puede ser más bochornoso. O sí, que diría Rajoy. Y ahí vamos, jodidos, pero bien contentos.

Será, quizá, porque mirar nos sale gratis; pero ejercer de ciudadanos, con todas sus consecuencias, conlleva cierta responsabilidad. Y bastante tengo yo ya, mire usted.

Si hay que votar otra vez, pues se vota. Cuando me digan. O igual no, oye, que tampoco es obligatorio. Y total, para lo que hay que votar...
Y así ya me conformo. Mola vivir en "democracia". No me digas que no.

Siempre se nos dio mejor criticar, aleccionar y quejarnos ("hombre; es que lo que habría que hacer es...") que actuar asumiendo las consecuencias, plantarnos cuando corresponde y resolver por nuestra propia cuenta los problemas que nos afectan (¡uf, vaya marrón...!).

Bueno, mira, mejor lo hablamos en el bar, o viendo los Juegos, o siguiendo La Vuelta; o la nueva Liga que también empieza en nada...

Nos mean y dicen que llueve. Ya lo sabemos. ¡Pero qué carajo importa... mientras pueda seguir haciendo coñas con ello desde una terracita de verano, cañita en mano, y con la otra renviando los chistes que sobre ello me llegan por Whatsapp y retuiteando media docena de ingeniosos memes! ¡Hay que ver qué arte tenemos, mi alma!

¿Quién, en su sano juicio, cambiaría esto por nada? Puro orgullo español al que no pienso renunciar.

¿A quién le preocupa, con esta pereza, luchar por una democracia "real", auténtica y esos rollos macabeos, si ya vamos sobraos de política practicando el cuñadismo? ¿Para qué voy a mover el culo para que algo cambie, si nada va a cambiar? De momento, aprovechemos que sigue sin ser delito proclamar a los cuatro vientos lo muy ineptos que son todos... lo muy vergonzosa que nos resulta toda esta desdeñable pandilla (antes de la llegada de la nueva política, los llamábamos "casta", ¿recuerdas?) que nosotros mismos elegimos una y otra vez, y que no son más que el fiel reflejo de nuestro desdén y de nuestro espíritu gañán. ¡Pues sí, anda que... menuda pandilla!

Y menudo país, en fin... Nuestras penas se ahogan a golpe de charanga, pandereta y castañuelas. Y más en Navidad, con unos mazapanes y una ración de ibéricos, a poder ser. Que podrá faltarnos de todo, pero eso no lo perdonamos. Corra el cava y viva el vino. ¡Que viva España, coño! ¿Pero de qué nos quejamos? Que todo lo que tenemos es cojonudo... pero, ante todo, ahí seguimos, porque los tenemos bien cuadrados. ¡Anda que no!

Que en este páis no nos cambia ni Dios. Y aquí no se mueve ni Cristo.

Eso sí, a ver si alguien se lo curra ya de una vez, joder... a ver si alguien con ganas (que entienda o no del asunto es opcional) nos arregla esto, que ya está bien. Y luego ya le diremos qué nos parece, si eso, desde el bar o enviando un tuit desde el sofá... ¡Ozú, qué pereza, quillo, de verdad! ¿Es que en este país sólo hay mediocres, o qué? Que alguien mueva el culo, coño.

Votar el día de Navidad. No el de los Inocentes, no. El de Navidad. Ya les vale. Cabrones estos políticos... Como encima me elijan de vocal en una mesa y me jodan las vacaciones... Les va a votar su madre.

¿Terceras elecciones? Y luego unas cuartas, y después las quintas, ¿no? Claro, que si de los partidos dependiera (y ocurre que en sus manos lo hemos dejado), continuaríamos así sin fin. Ellos, encantados de la vida en no llegar a acuerdos si a cambio se embolsan subvenciones millonarias cada seis meses (y a las que por alguna extraña razón ninguno renuncia, tal y como está hoy el tema de la financiación de partidos). Y venga a campañas, y que siga la juerga... mientras seguimos pagando sueldos a Sus Señorías, sin ningún pudor, durante legislaturas de puro trámite sin actividad legislativa.

¿Véis cómo no era tan buena la idea de terminar con el bipartidismo? Al menos, esto antes no pasaba. Como debían competir para superar la incompetencia del contrario, y así poder turnarse, celebrábamos elecciones para pasarles el relevo y, a cambio, nos dejaban en paz hasta dentro de otros cuatro años. Al menos, teníamos gobierno y vivíamos tranquilos, aunque fuera mal. Pero mira ahora...

Y, oye, menos mal que nos ha pillado saliendo ya de la crisis, ¿eh, tú? Que, si no, igual ni nos hubiéramos podido permitir esta juerga, fíjate lo que te digo...

Corolario: Si te toman por idiota, párate y piensa, no vayas a estar comportándote como si realmente fueras un idiota.

#‎Españistán‬, capítulo nº 31.728.
Y lo que te rondaré, morena.

 

PS 1.- Etimológicamente, el vocablo "idiota" proviene del griego ἰδιώτης [idiˈo:te:s]. En la Grecia clásica lo usaban para referirse a quien no le preocupaban los asuntos públicos o políticos y sólo miraba por su propio interés.

PS 2.- Doy por hecho que el lector ha captado sobradamente el tono irónico/sarcástico de este artículo. No obstante, hago explícito que las declaraciones recogidas en estos párrafos no reflejan en absoluto el pensamiento político del autor, como tampoco tienen por qué ser compartidas por el lector. La única intención es hacer una llamada a la reflexión y despertar el sentido crítico de cada cual (si lo considera oportuno).

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