Soberanía tecnológica y formación en la nube (o sincronicidad y serendipia en un sábado cualquiera)

Nunca dejará de maravillarnos cómo nuestras vidas se mueven al ritmo constante de la sincronicidad y la serendipia.

Una posible explicación científica sería que, según cada momento, fijamos nuestra atención en ciertos detalles concretos de lo que nos rodea, ignorando el resto. Filtramos la realidad selectivamente. Por eso, a veces parece que nos encontramos lo mismo por todas partes, como si la "casualidad" y la "coincidencia" conspiraran para poner algo ante nuestras narices de forma recurrente.

No deja de ser curioso, a veces incluso sorprendente. Pero lo más importante es que este fenómeno, que a todos nos ocurre, nos aporta muchas claves y nos ilumina parte del camino en cada momento de la vida.

Otra explicación que le encuentro es que muchos de nosotros trabajemos en realidad con las mismas claves e inspiraciones, y al final acabemos manifestando externamente los elementos distintivos comunes de esas fuentes de las que bebemos en común. Bien podría ser.

La cuestión es que ayer sábado a mediodía rompí mi rutina para acudir al encuentro de un grupo de conocidos. Y este, a su vez, me condujo inesperadamente por la tarde a otro espacio donde otro grupo abordaría cuestiones relativas a ciertas inquietudes que llevo dando vueltas desde hace algún tiempo.

Habían organizado un taller sobre "Soberanía tecnológica, espacios colectivos de aprendizaje y DIWO" (¡Vaya!, Wikipedia tiene una entrada para explicar el DYI, pero aún no para el DIWO; de ahí que enlace a una marca).

Y en el taller nos muestran un vídeo. Una charla en TED, de hace cuatro años, del científico y formador hindú Sugata Mitra:

MItra expone algunos experimentos básicos de educación "en la nube" que realizó en India en años pasados, y aborda la importancia pedagógica de la creatividad. Así como el importante papel de las abuelas. Sí, las abuelas son una herramienta muy eficaz al servicio de la enseñanza :)

Por la noche, y de regreso a casa, mi repaso rápido a las redes me conduce hacia un enlace a una interesante y lúcida entrevista a un ilustrador sevillano, de espíritu activista, llamado MIguel Brieva..

Define Brieva el momento actual como un "individualismo de masas".

Me parece una de las definiciones más certeras que he escuchado últimamente.

Brieva habla de adicción a las tecnologías y de "tecnología que debería servirnos para aprender a prescindir de la tecnología".

Y entonces, leo en su boca que "la capacidad creativa, el humor, el pensamiento, son los elementos más importantes en que nos conformamos y los que menos se fomentan en la educación".

Elementos todos ellos que acababa de abordar pocas horas antes, o bien presentes en la (ya antigua) charla de Mitra que me habían presentado.

Comparto esencialmente lo que Miguel Brieva expresa con lucidez a lo largo de su entrevista, incluyendo que debemos incorporar a nuestras relaciones personales y dinámicas económicas cotidianas "el cuidado de los demás, la cooperatividad y la creatividad colectiva". Precisamente con eso tuvo que ver mi improvisada visita a mediodía, que desató toda una cadena de sincronicidades.
El remate es la frase final de la entrevista: "En fin, todos los valores que puedas asociar a una abuela. La abuela es el futuro".

Interesante y productivo sábado, pues.

Si te preguntas cuál fue mi plan de sábado a mediodía, te lo cuento:

Fui a respaldar la inauguración del Centro Social (autogestionado) La Ingobernable. Es un antiguo edificio del Ayuntamiento de Madrid vacío y sin uso desde hace cuatro años, en pleno Paseo del Prado (uno de los más bonitos de Madrid). El edificio, justo a continuación de Medialab Prado y CaixaForum, según se enfila el Paseo del Prado desde Atocha, ha sido okupado por un colectivo que busca poner sus cuatro plantas y 3.000 m2 al servicio de los vecinos del Barrio de las Letras. (Ve tomando buena nota, Manuela Carmena cheeky).

Y desde allí, mi espíritu libertario, guiado por una conversación a partir de inquietudes compartidas, me llevó a La Arganzuela para conocer a las promotoras/es del EVA Lab, del Espacio Vecinal de Arganzuela, en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, otro espacio urbano abandonado en plena plaza de Legazpi.

Veremos qué sale en claro, al final, de algunas de esas enseñanzas del día: aplicar la creatividad, la formación, la soberanía tecnológica e incluso la experiencia de las abuelas.

¡Quién sabe! El tiempo lo dirá. Pero, a priori, pinta bien, ¿verdad?

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